
Ya los antiguos tomaban té hace más de 1000 años y conocían sus propiedades curativas y beneficiosas para nuestro organismo.
Aún hoy se siguen tomando infusiones, aunque la oferta se ha ampliado bastante: no sólo hay té rojo, té verde, té blanco o té negro, sino que además se combina con toques al limón, la naranja, el hibisco, la mora o incluso el regaliz.
Las infusiones y los tés hacen que tu cuerpo esté más protegido y aportan muchos beneficios a tu organismo. De hecho, he leído que el té ayuda a contrarrestar los efectos de las infecciones e incluso a prevenirlas, gracias a una sustancia que se encuentra en el té: la L-Teanina.
Uno de los tés más conocidos y más valorados es el té Pu-erh, más comúnmente conocido como té rojo. Este té controla el nivel de los triglicéridos y el ácido úrico en la sangre y además, puede ayudar a adelgazar. Por otra parte, ayuda a desintoxicar, eliminando cualquier toxina que pueda atacar al organismo; es un buen aliado para combatir depresiones ligeras y estimula la digestión y limpia el organismo.
De hecho, el té Pu-erh era fundamentalmente consumido por los emperadores chinos, y sólo ellos podían tomarlo, porque se le tenía en muy alta consideración.