
Últimamente hay muchos cambios radicales de temperatura, que si mucho frío, luego calor, un día diluvia y al siguiente amanece claro y fresco...A eso se le une que algunos establecimientos no saben qué hacer “¿ponemos calefacción, aire acondicionado, nada?”. Esto nos puede perjudicar bastante la salud, y en algunas ocasiones nuestras defensas caen como las hojas en otoño.
Uno de los más conocidos remedios naturales es la Vitamina C, que, contrariamente a lo que muchos piensan, no sólo se encuentra en las naranjas. Esta vitamina se engloba en el grupo
de las llamadas VITAMINAS HIDROSOLUBLES, y no sólo protege nuestro organismo, sino que además se encarga de proteger de la oxidación a otras vitaminas, como la A y la E, y a otros compuestos orgánicos.
La vitamina C nos ayuda a mantener los huesos y los dientes, así como también los tendones, cartílagos y ligamentos, favorece la circulación de los vasos sanguíneos, la asimilación del hierro y tiene efectos antioxidantes y antitóxicos.
Pero esta es una vitamina que no es capaz de sintetizar nuestro cuerpo, lo cual quiere decir que debemos tomarla desde los alimentos que ingerimos. Para ello hay que añadir a nuestra dieta diaria cítricos, vegetales y patatas. Algunos alimentos que cuentan con vitamina C son: brécol, alfalfa germinada, coliflor cruda, perejil fresco, coles de Bruselas, berros, hinojo crudo, escaramujo, acerola, kiwis, limones, naranjas o guayabas, entre otros.