
Muchas veces, el chocolate es repudiado de la dieta diaria por el temor a engordar y echarse unos kilitos de más. Sin embargo, consumido en dosis adecuadas y controladas, el chocolate negro o puro puede ser muy beneficioso para nuestro organismo y nuestra piel.

El chocolate (que ha de ser puro o sin leche) contiene una sustancia conocida como “epicatequina” del grupo de los flavonoides, y según varios estudios científicos, puede llegar a actuar como un protector natural contra las enfermedades cardiovasculares. Pero, ¡¡ojo!! Sus propiedades saludables se pierden cuando se ingiere el chocolate combinado con leche, aunque solo contenga una gota.
Por eso, siempre que lo vayamos a comprar, debemos fijarnos en que la etiqueta especifique su grado de pureza.
La epicatequina es un antioxidante natural que protege los vasos sanguíneos y previene la arteriosclerosis. Este efecto antioxidante se pierde cuando el chocolate se acompaña con leche (tanto en un vaso como en la propia tableta de chocolate).

Según los especialistas, el chocolate negro sin leche, aporta al organismo la misma cantidad de flavonoides que 6 manzanas, 2 vasos de vino tinto y algo más de 4 tazas de té.
Sin embargo, hay varios estudios que contradicen esta propiedad, ya que es muy difícil encontrar un chocolate puro al 100%.
Algunos sostienen que la defensa de este alimento se debe a una estrategia comercial norteamericana para vender sus productos y otros que las propiedades se han comprobado empíricamente en laboratorios científicos. La conclusión es que no se ha llegado aún a una postura clara que aclare si es o no es bueno consumir chocolate negro.
Lo que sí podemos asegurar es que su consumo diario, en una ración de entre 20 y 30 gramos al día (una onza de la tableta al día) es recomendable porque aporta al organismo aceites vegetales que combaten el colesterol “malo”.
Así que, lo único que debemos hacer es consumirlo de forma responsable y moderada.