
La piel, aunque en ocasiones no muestre un aspecto estropeado, necesita algunos cuidados básicos que la ayuden a regenerarse y mantenerse sana y bella.
Tampoco conviene olvidar que existen distintos tipos de pieles y por tanto, unas atenciones distintas según cada caso.
PIELES GRASAS.- Presentan un aspecto graso con poros dilatados que propician la aparición de granitos, espinillas y puntos negros. Es necesaria una limpieza diaria y constante, con productos especializados para evitar la acumulación de impurezas. Según los casos, se puede recurrir a jabones bajo prescripción médica.
PIELES MIXTAS.- Combina las características de las pieles grasas y las secas. Las zonas secas se deben hidratar adecuadamente y las más grasas deberán reducir la secreción sebácea de la denominada “zona T”.
PIELES SECAS.- Presentan un aspecto más rugoso y mate. Suelen descamarse por falta de hidratación y agua, lo cual facilita una fácil irritación. Los cuidados que se deberán llevar a cabo deberán prestar atención a la hidratación de la piel, evitando lociones y productos astringentes que resequen el cutis.
Es necesario, para todos los tipos de piel, adoptar además unos hábitos correctos para mejorar el aspecto y tacto de la misma.

Evitar la ingesta de alcohol y tampoco es conveniente fumar. Beber mucha agua diariamente para mantener la hidratación.
Dormir una media de 8 horas diarias.
Aumentar la ingesta de frutas y verduras.
Aplicar las cremas adecuadas a cada piel diariamente, tras la limpieza facial.