
Este revolucionario método de aseo contribuye a estimular la circulación y reafirmar la piel, haciéndola lucir más bella, tersa y joven.
Otra de sus ventajas es que ayuda a mejorar el ánimo y a recobrar con fuerza la energía perdida por períodos de estrés.

El procedimiento es sencillo: alternar agua fría con caliente.
1.- Comienza orientando el chorro de agua templada por las piernas y sube hasta la zona cervical.2.- Una vez el cuerpo esté mojado por completo, repite la operación aumentando un poco la temperatura del agua.
3.- A continuación abre el grifo de agua fría y paulatinamente, moja tu cuerpo de abajo arriba, repitiendo varias veces.
4.- Procura que las duchas de agua caliente duren el doble que las de agua fría.
La ducha escocesa tonifica la piel, relaja los músculos pero los activa a nivel de circulación y acaba con el estrés diario.
Gracias al método de alternar temperaturas, puede funcionar como exfoliante, dejando tu piel suave y libre de células muertas.
Aunque existen centros especializados, puedes improvisar una ducha escocesa en tu propia casa, con la ducha que tengas en el baño.