
Mucha gente lleva hoy en día gafas, pero también es cierto que cada vez más personas optan por las lentillas o lentes de contacto.
Unos por comodidad, otros por estética, la gente que las lleva ve incrementado el nivel de vida y asegura que es mucho mejor a la hora de desenvolverse en su día a día.
El temor más repetido por aquellos que no se han decidido aún a usar lentillas es si éstas pueden causar infecciones oculares como la queratitis (que es la inflamación de la córnea).
Antes de decantarse por las lentes de contacto, lo mejor es conocer los tipos que hay y las características de cada una.
En líneas generales, las lentillas se dividen en dos clases: las rígidas permeables a los gases, llamadas RPG; y las blandas, que son las más usadas actualmente y de las que hablo a continuación.

¿QUÉ PUEDE CAUSAR LA QUERATITIS?
Unas lentillas de mala calidad, que no dejen traspasar el oxígeno a los ojos y que cuenten con poco porcentaje de hidratación suelen ser las más propensas a causar enfermedades o problemas oculares.
Por eso, lo más adecuado es que las lentillas reúnan las siguientes características:
1.- Que estén fabricadas con polímeros de alta calidad y un elevado porcentaje de agua, de al menos el 50%.2.- Que permitan al ojo “respirar”, dejando que pase una cantidad adecuada de oxígeno.
3.- Que el espesor de las lentillas blandas no sea muy grande, porque puede correr el riesgo de causar infecciones. En el caso de necesitar lentillas gruesas por una elevada cantidad de dioptrías, lo más adecuado es sustituirlas por unas lentes RPG (rígidas).
4.- Que no aprieten en exceso el ojo, sino que debe permitir la libre circulación de las lágrimas entre las lentes de contacto y el globo ocular.
Problemas exteriores, como la contaminación, el polvo, el polen, el humo…pueden suponer un cierto riesgo, ya que las lentillas tienden a acumular partículas en su superficie, provocando molestias e irritaciones. En estos casos hay que retirar las lentillas y lavarlas con los productos adecuados.