
Uno de los métodos de belleza que actualmente está adquiriendo gran importancia es la dermabración.
Pero, ¿qué es eso exactamente?, ¿en qué consiste?, al realizarlo ¿sufre la piel? A continuación todo lo que hay que saber sobre la MICRODERMABRACIÓN.
¿QUÉ ES?
Se trata de un procedimiento clínico cuyo fin es eliminar las capas más superficiales de la piel para acabar con las células muertas. De esta manera se promueve la regeneración celular, lo que conlleva un aumento de la producción de colágeno y de la elasticidad de la piel.
Se puede decir que es una exfoliación que pretende estimular la formación de colágeno para que la piel presente un aspecto más joven.
PROCEDIMIENTO
Sus inicios se encuentran en Europa, donde empezaron a emplear unos cristales, normalmente de óxido de aluminio, para la eliminación de las células muertas sin producir ningún tipo de daño ni dolor.
Tras aplicar dichos cristales, éstos se eliminan junto con las células muertas mediante un mecanismo de succión, que supondrá una mayor exfoliación cuanto más elevado sea el nivel de succión.

RESULTADOS
La piel luce rejuvenecida, suave y uniforme. Los resultados se ven inmediatamente, ya que se eliminan los puntos negros y se debilitan los blancos, para su fácil desecho. Atenúa cicatrices provocadas por acné u otras heridas faciales, así como las arrugas de la expresión, que quedan mucho menos visibles.
PARA SABER MÁS
Tiene unos muy buenos resultados, pero NO SON PERMANENTES. Hay que tener en cuenta que tampoco elimina aquellas marcas o cicatrices más profundas ni las manchas de la vejez o las provocadas por el sol.
Para obtener unos buenos resultados es necesario realizar varias sesiones, que dependerán del tipo y las exigencias de cada piel. Por lo general, el mínimo de sesiones es de 5, cada una de entre 20 y 30 minutos.
Deben transcurrir una o dos semanas entre sesiones, y los expertos que realizan la dermabración –dermatólogos– recomendarán el uso de productos especiales para cuidar la piel, como cremas o lociones con contenido de retina-A.