
Existe una larga tradición de decorar la piel con toda una serie de dibujos, símbolos, etc. que dan un curioso toque sensualidad.
Hay gente que antes de considerarlo desecha la idea rápidamente, sin embargo, en muchas culturas el llevar un tatuaje es parte natural de la expresión corporal.

No obstante, no hay que olvidar el “lienzo” sobre el que se realiza el tatuaje: la piel. Si de por sí ésta requiere cuidados, es muy importante extremar los mismos en las zonas tatuadas para evitar irritaciones, cicatrices o cualquier eventualidad que pueda surgir.
Para que los tatuajes luzcan bonitos y naturales hay que seguir las instrucciones que dé el tatuador.
1. En primer lugar, tras realizar su trabajo te pondrá un pequeño apósito sobre la zona, para que la cicatrización no se infecte. Deberás llevar dicho vendaje durante un período de no menos de 1 hora y no más de 5.
2. Una vez retires el apósito, es necesario que no lo vuelvas a cubrir, para que le dé el aire y vaya respirando la piel de forma natural.
3. A lo largo del día (de tres a cuatro veces), tendrás que enjuagar suavemente la zona y aplicar una crema cicatrizante, esto último sólo si el tatuaje pica o duele. Esta rutina la tendrás que prolongar durante una semana entera.
4. Tras dos semanas, cambiarás la crema cicatrizante por otra hidratante, aplicándola con cuidado en la zona.
Lo que NO DEBES hacer.
-Jamás deberás quitarte la costra que se forme, porque se haría cicatriz y se distorsionaría el dibujo del tatoo.
-No te arrasques y no toques el tatuaje con las manos sucias.
-A lo largo de la primera semana evita playas, piscinas, sauna, etc. Sustituye el baño por la ducha y hazla lo más breve posible.
-No tomes el sol hasta que se cure y, cuando lo hagas, aplícate un fuerte protector solar.