
El pelo puede sufrir tanto como tú los duros cambios climáticos, y eso puede hacerlo lucir reseco y estropeado.
Viento, frío, lluvia, calefacción…todo afecta el aspecto de tu melena y por eso debes prestarle más atención sobre todo ahora.
Los expertos han estudiado estos problemas y han llegado a la conclusión de que existen diversas variedades de cabellos según las zonas en las que nos encontremos.
Así, las personas que residen en la zona del centro del país pueden padecer de lo que se conoce como “síndrome del pelo Sahara”. Este tipo se identifica por un cabello seco, encrespado y muy quebradizo, cuyas características se deben a unos cambios bastante bruscos de temperaturas.
En el caso de la época invernal, las calefacciones tienen un alto grado de culpa porque deshidratan mucho el cuero cabelludo. Este tipo de síndrome se trata con acondicionadores hidratantes y cremas capilares humectantes. Los cepillos con cerdas naturales dañan menos el cabello y es recomendable controlar la humedad de la atmósfera de los lugares de residencia y/o trabajo.
En las áreas del norte (Asturias, Galicia o País Vasco), se da el “síndrome del pelo triste”, ya que se diferencian por su falta de brillo y tonalidades apagadas con motivo de la lluvia y la humedad.
La falta de sol es la culpable de la ausencia de brillo. Para tratar este pelo, hay que cuidar mucho el uso de secadores, que deberán usarse a una temperatura baja, sin el empleo de otros accesorios como planchas o rizadores. Los productos de fijación son muy recomendados por su aporte de brillo al cabello.
En cambio, en la zona cantábrica y pirenaica se pueden encontrar más melenas con el “síndrome del pelo gorro”, destacadas por un cabello sin volumen, grasiento en la raíz y reseco en las puntas.
Se debe al uso de gorros, pañuelos, etc. para proteger la cabeza del frío. Este tipo se trata con champús purificantes que eliminan el exceso de grasa, y también con acondicionadores protectores intensos.