
Las manos son una de las partes del cuerpo más expresivas que tenemos, por lo que hay que cuidarlas y mantenerlas sanas.
Tener las manos agrietadas es un problema cutáneo que puede deberse a multitud de factores. Afortunadamente, existen multitud de remedios naturales que pueden ayudarnos a mejorar y aliviar las manos que cuenten con estos síntomas.
Lo primero a tener en cuenta es si se trata de un problema eventual o crónico, es decir, si el agrietamiento remite tras un tratamiento o si por el contrario se atenúa pero permanece. Si es permanente habrá que acudir a un dermatólogo especialista que determine las causas (alergias, eccemas, dermatitis, problemas por falta de nutrientes…).
Normalmente unas manos agrietadas suelen ser síntoma de pieles secas. Por eso es importante buscar los remedios naturales en los ácidos grasos.
La dieta es uno de los factores más decisivos que inciden en la formación de los tejidos de nuestro organismo, entre ellos la piel. Aportando ácidos grasos (sobre todo los conocidos Omega 6), que encontrarás en pescados azules, semillas de girasol o calabaza o en el sésamo, entre otros, lograrás una piel más sana, suave y tersa.
Vigila que dichos aceites sean sin refinar, porque de lo contrario no aportarán ni vitaminas ni los ácidos grasos que buscamos. Lo ideal es tomar una cucharadita pequeña de estos aceites antes de comer y otra antes de cenar.
Puedes hacerte con estos aceites en herbolarios, pero también los puedes encontrar en forma de cápsulas o en otros formatos.
TRUCOS CASEROS- Mezcla el zumo de un limón con glicerina y frota tus manos con la pasta que obtengas. Conseguirás unas manos suaves y tersas.
- Frota tus manos con polvo de avena, masajeándolas suavemente. Aclara con agua fresca y después aplica tu crema hidratante habitual.
- Mezcla un poco de azúcar un aceite de oliva y aplícatelo con un masaje. Deja que actúe un rato. Aclara con agua fría y aplica tu crema hidratante. Este remedio sirve además como exfoliante.
LO QUE NO DEBES HACER- Meter las manos en el agua de forma repetida.
- Realizar las labores del hogar (especialmente aquellas en las que empleas detergentes y/o lejías) sin guantes.
- Rascarlas y arrancar los pellejitos que salgan.
- Exponerlas excesivamente al sol, al frío o al viento.
- Lavarlas con agua muy caliente.