
Las manos también necesitan ejercitarse para estar siempre a punto y poderlas usar en todo lo que necesitemos. Por eso, unos ejercicios al final del día son ideales para relajarlas y permitirlas recargar energías.
Todos los días antes de acostarte, extiende todos los dedos de la mano lo máximo posible. Luego dóblalos uno a uno hacia la palma, intentando no mover todos los dedos a la vez. Comienza con el pulgar y continúa hasta el dedo meñique. Repite desde el meñique al pulgar. Hazlo 10 veces con cada mano.
Coge los dedos de una mano y estíralos suavemente hacia atrás, todos juntos, haciendo lo mismo luego con el pulgar. Mantén el estiramiento y cuenta despacio hasta diez, para que el músculo detecte la estimulación y haya una mayor corriente sanguínea por la zona. Repite 10 veces.
Cierra ambas manos en un puño y extiende lentamente los dedos, separándolos lo máximo posible. Debes notar la mano cada vez más capaz de extenderse a cada repetición. Hazlo 10 veces.
Después de los ejercicios anteriores, regala a tus manos un masaje relajante. Masajéalas con una crema nutritiva. Conseguirás una mayor oxigenación y mejorar la circulación sanguínea.