
Este tipo de tratamiento de belleza tiene la misión de hidratar, tonificar, borrar arrugas y reafirmar la piel. Conseguirás una piel fina, suave y muy luminosa.
El tratamiento Prolifting consigue que la piel luzca radiante, basándose en la combinación de varias fórmulas cosméticas exquisitas con un equipo de corrientes.
Primero hay que relajar y producir bienestar. En una camilla se da un masaje al cliente para que se relaje por completo. Empezando por las piernas, luego los brazos y hombros y finalmente la cabeza y nuca.
El segundo paso es la limpieza minuciosa. La leche de soja y té verde sin perfumes ni colorantes limpiarán la piel del rostro, el cuello y el escote. Después, se aplica un cosmético con microgránulos de jojoba, para acabar con un tónico.
Un nuevo masaje, con semillas de girasol a modo de peeling natural eliminará las células muertas y reafirmará la textura de la piel. Se aplican también aceites de timo, clavo y limón.
Las corrientes de Prolifting se aplican tras este último paso: una corriente continua, una de Bernard y una de media frecuencia. La primera permite que se absorban por completo los principios activos, la segunda sirve de drenante natural, mejora la circulación, descongestiona los tejidos y corrige las arrugas. La última reafirma, alisa, tonifica y esculpe la piel.
Por último, en algunos centros aplicarán una mascarilla extra elaborada a base de aguas florales y elementos naturales que completan el tratamiento.