
Nunca es tarde para empezar a cuidar y mimar tu cuerpo. Los tratamientos que se realizan antes de irse a dormir por la noche son más efectivos porque el organismo está más receptivo y es cuando se regenera.
TÓMATE UN BAÑO. Como último toque a tu día, un pequeño ritual relajante y suave, llena la bañera con agua caliente y aceite esencial o sales de lavanda. La lavanda te lleva a la tranquilidad, al relax del cuerpo y a eliminar la tensión de los músculos. Si añades camomila, conseguirás suavizar tu piel y aplicarla un poderoso agente antiinflamatorio.
RENUEVA TUS MANOS. Las manos son las primeras en mostrar los signos de envejeciemiento y suelen ser las más descuidadas. Suavízalas con cremas específicas de noche, con agentes nutritivos que regeneren la piel y los aceites naturales perdidos a lo largo del día.
CUIDA TU CUELLO. Cuando estás en la cama, tu cuello debería estar adecuadamente colocado sobre la almohada, de manera que la forma natural del arco del cuello no se vea alterada. Invierte en una buena almohada de calidad para proteger a tu cuello y librarlo de un ataque de estrés y dolores.