
Las estrías suelen aparecer con frecuencia en la piel y son como cicatrices en la supercie de la misma. Su tono es ligeramente brillante y blanquecino. Suelen salir por muy diversos motivos, pubertad, embarazo, ejercicio físico extremo, obesidad...
Son el resultado de estirar la piel más de lo que ésta es capaz de estirarse, lo cual impide la creación habitual de colágeno adecuada para evitar la formación de cicatrices. Inicialmente son de color violáceo o en tonos rojos, que gradualmente se van difuminando hasta quedar un tono muy ligero.
Suelen afectar a zonas del cuerpo más suaves y ligeras. El cuerpo humano tiene tres capas de piel, está el estrato subcutáneo, la dermis y la epidermis. Las estrías surgen en la dermis, que es la encargada de mantener la piel en su forma natural.
Cuando la capa intermedia se ha sobreestirado y las áreas más firmes también, la flexibilidad disminuye y las fibras de conexión dérmica llegan a romperse. El resultado son las estrías.
Las estrías pueden salir en cualquier parte del cuerpo, aunque generalmente aparecen en áreas donde se acumula la grasa y tienden a adelgazar y engordar de forma más repetida. La mayoría suelen salir en la parte superior de los brazos, en el abdomen, las nalgas, las caderas y los muslos.
Hay diversos métodos para eliminar las estrías, como la llamada dermabrasión, que actualmente se realiza con manteca de coco y tratamientos con láser. No existen técnicas que eviten su aparición, aunque el uso de aceites esenciales y cremas en las zonas de mayor riesgo pueden aportar más elasticidad y evitarlas.